A primera vista, estas fotos podrían confundir o incluso inquietar a muchos. La diminuta criatura parece casi extraterrestre, con piel rosada y arrugada, ojos cerrados y un cuerpo frágil que apenas se asemeja a los perros juguetones que la mayoría conoce y quiere. Pero a pesar de su aspecto inusual, lo que vemos es un cachorro recién nacido de tan solo unas horas o días de vida.
En esta etapa tan temprana de la vida, los cachorros lucen radicalmente diferentes de los peludos compañeros en los que se convertirán. Nacen completamente dependientes de su madre, incapaces de ver, oír o incluso regular su propia temperatura corporal. Sus ojos permanecen cerrados durante los primeros 10 a 14 días, y sus conductos auditivos también están cerrados, por lo que dependen casi por completo del tacto y el olfato para orientarse en el mundo que los rodea.
Otra razón por la que los cachorros recién nacidos pueden parecer tan extraños es la falta de pelo. Mucha gente espera que los cachorros sean suaves y esponjosos desde el nacimiento, pero algunos nacen con un pelo extremadamente fino, casi invisible, que hace que su piel parezca sin pelo, rosada y arrugada. Bajo cierta iluminación, su delicada piel puede incluso parecer translúcida, haciendo que las venas y los pequeños rasgos sean más visibles. Junto con sus cabezas desproporcionadamente grandes y extremidades aún sin desarrollar, el resultado puede resultar sorprendentemente desconocido para cualquiera que nunca haya visto un cachorro recién nacido.
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